El gato tramposo.
Don Oso estaba desesperado porque los ratones se comían toda la comida que guardaba en su despensa y ya no sabía que podía hacer para solucionarlo.
Un buen día pasó por allí don Gato, que era muy espabilado, y le propuso darle de comer a cambio de exterminar a los ratones.
Pero esto no satisfizo a don Gato, que prefirió hacer un pacto con los ratones. Estos podrían seguir saqueando las provisiones de don Oso a cambio de que le dieran los alimentos más sabrosos. Los ratones aceptaron y don Gato se dio la gran vida.
Harto ya de tanto saqueo, don Oso contrató a un enorme perrazo, que dio buena cuenta de los ratones y de don Gato en un abrir y cerrar de ojos.
¡Ah, si don Gato se hubiese conformado con lo que le ofrecía don Oso!.

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