Chim-Pan en el cine
Todos los sábados, Chim-Pan pedía dinero a su padre para ir al cine. Allí, mientras comía todo tipo de chucherías, se pasaba la tarde viendo películas de aventuras.
Lleno de fantasía, se creía el protagonista de todas ellas: salvaba náufragos, rescataba niños de peligros, ponía en fuga a atracadores, conducía caravanas por el desierto, ayudaba a viudas y ancianos... ¡Qué bien lo pasaba!
Nada más salir del cine, Chim-Pan regresaba a casa muy contento y mientras cenaba contaba a sus padres las películas que había visto. Después se acostaba y así, al día siguiente, estaba descansado.

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