Bongo y Lulabela.
Bongo se había escapado del circo donde trabajaba. Corrió durante mucho tiempo hasta sentirse completamente a salvo. Fue recibido por sus amigos con entusiasmo y se celebró una gran fiesta en su honor. ¡Qué alegría estar con los suyos! Sin embargo, aquella noche tuvo que dormir sobre la hierba mojada por la lluvia y añoraba la paja seca de la jaula del circo.
—Bienvenido a tu hogar, Bongo. Soy Lulabella, el hada del bosque. Al principio te costará acostumbrarte a esta vida, pero puedes lograrlo. ¿No dices nada? ¡Hasta la vista, Bongo! Si me necesitas, llámame.
Bongo se acostumbró a su nueva vida. Se sintió protegido por su hada madrina y al fin está contento era el lugar que siempre quiso encontrar y tenia nuevos amigos con los que convivía y lo comprendían.

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